La Gran Familia

Bush fire

This work started in 2005 as a proposal to the Cinergia Latin American Fund for film development. Along with my friends from La Pecera Producciones, Ernesto Jara, Clea Eppelin and Camillo Poltronieri, I embarked in the enormous task of collecting memories about the invasion of Panama. The project took about two years to film, and another year to edit. In 2006 I moved to Norway, and with that, the amount of time and energy I could put into this film was restricted. Until recently, I always felt like this was my unfinished project, one that I would continue once I had the time, once I was in the right place again. However, I’ve come to terms with the fact that I’ll never be able to tell ‘everything’ that happened during the invasion, so I just leave it as it is, for others to continue in the future.

Some production notes (2004):

Wallerstein y la verdad:

En un texto de Immanuel Wallerstein titulado “Escribiendo la Historia”, se explora el tema de lo que debe y no debe ser recordado.  Por qué por ejemplo una generación piensa que es útil recordar algunos eventos, mientras que la siguiente generación piensa que es mejor olvidarlos.

Wallerstein habla del caso de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en Suráfrica, y cómo ellos, en busca de la verdad acerca de las violaciones a los derechos humanos, encontraron “cuatro definiciones de la verdad: verdad factual o forénsica, verdad personal o narrativa, verdad social o de diálogo, y verdad curativa o restaurativa.”

La complejidad del tópico en Suráfrica guarda paralelos con lo que ocurrió en Panamá: la verdad de lo que ocurrió durante el régimen militar y la invasión no puede ser vista a través de una sóla perspectiva.  Debe ser compuesta de todos los posibles (y muchas veces contradictorios) puntos de vista.  Lo que se nota en los testimoniales y libros acerca del tema de la invasión es que se contradicen entre sí, así que hay que conducir un estudio cruzado de las fuentes.

Wallerstein también habla de como exponer, cubrir, recordar u olvidar, es una decisión científica, académica, political, y moral.

English version:

In a text by Wallerstein called “Writing History”, the issue of what should or should not be remembered is explored, why for instance one generation thinks it is useful to remember some events and then the next generation thinks it would be better to forget them.

Wallerstein talks about the case of the Truth and Reconciliation Commission in South Africa, and how they, in search for the truth about human rights violations, came up with “four definitions of truth: factual or forensic truth, personal or narrative truth, social or “dialogue” truth, and healing or restorative truth.”

In a way, the complexity of the issue in South Africa resembles what happened in Panama as well, because the truth of what happened during the military regime and Invasion cannot be seen through a single perspective, but should be composed of all possible (and often) conflicting points of view.  The thing  that I have been noting is that many testimonials of the time and even books have quite distorted facts, so there must be a  careful cross study of sources.

Wallerstein also speaks about how exposing or covering, remembering or forgetting, is a scientific, scholarly, political and moral decision.

La geopolítica del conocimiento, y la colonialidad del poder se reflejan en el macromilitarismo en que vivimos.  Los E.U. refuerzan sus políticas y creencias de cómo debería ser el mundo con ayuda de las armas.  El concepto de “democracia” fue usado por el presidente George Bush como justificación para la invasión.  ¿Cuál es la realidad de la democracia cuando la gente que recibe el bombardeo no ha podido votar para aprobarlo?  El imaginario occidental tiende a justificar decisiones económicas, diseños de políticas públicas y sus implementaciones, la guerra y otras formas de control, explotación y manipulación de la gente. (Mignolo)

Mignolo propone que las dictaduras reemplazaron a la decolonización e implantaron un colonialismo interno, relacionando esto a la malinterpretación que Washington tuvo acerca de la realidad Latinoamericana en el contexto de la Guerra Fría.  Lo que sucedía en Latinoamérica no era tanto una lucha entre el capitalismo y el comunismo; más bien, se trataba de una lucha contra la herencia imperial que perpetuaba grandes inequidades sociales y discriminación racial.  Los comunistas eran el único grupo que proponía un cambio social, por eso encontraron seguidores en Latinoamérica. (Burns)

El pasado está siempre presente en nuestro ethos interno.  Es una herencia y una fuente de dinamismo, pero también es una patología y causa de inmobilidad y degeneración.  El ethos del pasado puede ser regenerativo si decodificamos sus procesos y los usamos para desatar la energía de nuestra identidad cultural (Garg, 1986).

[In the bit below, I’m not quite sure if this was all my original writing or if I was quoting or paraphrasing some of the history writing of Patricia Pizzurno and Celestino Andres Arauz. My memory is beginning to fail me!]

La invasión a Panamá marcó la vida de muchos, sino de todos, los panameños.  Es una pieza de nuestra historia de la cual no hablamos.  ¿Qué sucedió en Panamá en 1989? ¿Por qué sucedió? ¿Quién se benefició? ¿Queremos recordar?  Tal vez las razones de nuestra amnesia colectiva se encuentran en la necesidad de olvidar eventos dolorosos.  Tal vez estámos esperando pacientemente a que de nuevo se derrame la copa para rebelarnos ante la injusticia.  En cualquier caso, aún después de 15 años la memoria de la invasión continúa siendo un tabú.

Se pueden encontrar los elementos que culminarían con la intervención del ’89 en las políticas nacionales de seguridad de los E.U. luego de la II guerra.  Estas políticas apoyarían las dictaduras latinoamericanas como ejes de control en la guerra contra el comunismo.  Después de que los E.U. comenzaron a asegurar elementos militares vitales a su política externa, el coronel entrenado por los E.U. José Antonio Remón Cantera, fue elegido en Panamá en 1954.  Durante su mandato, la Policía Panameña se convirtió, con ayuda norteamericana, en la, más robusta, Guardia Nacional.  Remón fué asesinado en circunstancias misteriosas en enero 2 de 1955, pero su gobierno fue la base de la cultura militar en Panamá.

Otro precedente importante fué el encuentro entre los presidentes Roberto Chiari y John F. Kennedy en 1962, después del cual una orden ejecutiva se emitió para que las banderas panameña y norteamericana fueran izadas juntas en la Zona del Canal.  Esto no fué bienvenido por los Zonians (ciudadanos norteamericanos estacionados en la Zona del Canal).  Una protesta estudiantil demandando el cumplimiento de la orden en 1964 terminaría en un baño de sangre a manos del ejército norteamericano.  El Presidente Chiari rompió relaciones con los E.U. ese mismo día. Este evento daría inicio a las negociaciones entre ambos países para reemplazar los Tratados del Canal (los tratados vigentes, de 1903, cedían la Zona del Canal a perpetuidad a los E.U.)  Un primer borrador de nuevos tratados consistió en los llamados tratados tres en uno.  Estos fueron rechazados por la Asamblea Legislativa en respuesta a la opinión pública en 1967.

El 11 de octubre de 1968, un golpe militar apoyado por los intereses estadounidenses derrocó al recién electo presidente Arnulfo Arias Madrid.  Este presidente, electo por tercera vez, no era del agrado de los norteamericanos por su visión ultranacionalista.  Poco después del golpe, el Coronel Omar Torrijos desplazó a los golpistas originales y entró a escena con una agenda populista.  Torrijos, como muchos otros en el poder, después de tres años de régimen militar, exilios, cierre de todos los medios independientes, y asesinatos, decidió explotar el sentimiento nacionalista de los panameños y reiniciar las negociaciones por el Canal.  Los escépticos aseguran que la aprobación de este tratado sería muy beneficiosa para los E.U.  Las negociaciones se estancaron debido a los asuntos internos de E.U., entre ellos Watergate y Vietnam.  El demócrata James Carter ganó la presidencia y las negociaciones terminaron finalmente el 1ero de setiembre de 1977 con la firma de los tratados Torrijos Carter.  Estos tratados eran muy similares a los “tres en uno”, pero incluían un tratado separado de neutralidad, que le concedía a los E.U. (de nuevo a perpetuidad) el “derecho” a tomar acciones militares en el Canal en caso de amenaza (la cual definirían los E.U.)

Las elecciones en mayo de 1989 terminaron en fraude y finalmente fueron anuladas por Noriega.  Se escogió un presidente “de a dedo”, cosa que la Casa Blanca no aprobó.  Durante un discurso en la Asamblea Nacional, Noriega declaró, empuñando un machete, que Panamá se encontraba en estado de guerra.  Mientras tanto, el presidente George H. W. Bush, quien necesitaba probar el poderío norteamericano y obtener más apoyo para su presupuesto militar en el Congreso, preparaba al público norteamericano para una inminente acción militar en Panamá.  Los motivos serían la protección de vidas norteamericanas y la seguridad del Canal según lo acordado en los Tratados.  Se mantuvo a la CIA en la ignorancia para prevenir que se le avisara a Noriega, que aún era un empleado de la CIA en la noche del 20 de diciembre de 1989.

Tratamiento Visual

El material de archivo y entrevistas serán la base para recreaciones que sugieran los incidentes que nos cuentan nuestros personajes.  La técnica del stop motion será utilizada para las temáticas generales, tales como datos históricos, económicos, sociales etc.    El sonido se utilizará para dar varias capas de significado a las distintas imágenes que se ven en pantalla, a veces irónicamente, otras veces como complemento, y también cuestionando lo que vemos.  El montaje utilizará elementos recurrentes que irán adquiriendo nuevos significados durante el transcurso del documental.  Como piezas que van encajando en un sitio, o piezas que resultan falsas.

Se buscará reflejar la complejidad del tema, y a la vez, describir de manera sencilla y concreta la realidad cotidiana de los personajes que recuerdan.  Estos personajes son PERSONAS, que viven, sueñan y mantienen sus esperanzas pese a todo lo que pasó.  Aunque los acontecimientos de 20/89 deben ser vistos a la luz de causas geopolíticas, el énfasis de nuestro documental son las personas y sus recuerdos, ciertos o falsos, distorsionados, o silenciados.

El tratamiento no se podrá describir de forma definitiva hasta tanto no se haya completado el proceso de investigación.  Se espera que esta etapa sea completada a finales del 2005, para concretar el guión y tratamiento a principios del 2006.

“Stop the Humiliation”, an essay written by Julio Yao in 1978.

In this essay, Julio Yao begins by saying that the 1977 treaties are a consecration of national interests to those of the U.S., and this was not clear for the Panamanian public opinion because of the biased, unilateral and excessive propaganda work that a government defending the Treaties executed.  The military government had eliminated independent media in 1972, and did not allow for the appearance of a non-official medium until 1979.

According to the article, the military government put forward the argument that the Treaties would be the “best” the Panamanians could get from the U.S., and encouraged a referendum that looked on the political side of the treaties and not on their juridic aspects.  Later on, amendments imposed by the U.S. Senate would not be exposed to the public for its approval or rejection.

Yao argues the following:  Panama could, in the case of an illegal intervention, ask for condemnation and international sanctions to the U.S. government under article 51 of the Charter of the United Nations, but not if the intervention is authorized directly or indirectly by the Treaties.  Yao also notes that pro-treaties sectors argued that it didn´t matter if the U.S. was authorized or not, because they would intervene anyways.

The mechanism for approval of the Treaties was that Panama signed it and later the U.S. Senate evaluated and proposed modifications/amendments to it.  Under this treaty, U.S. ships have expedite transit through the Canal.  The treaties also include a Neutrality Treaty, and as expressed in the Torrijos-Carter Memorandum of Understanding, the treaty gives the U.S. the right to intervene (not in domestic affairs) to repel any threat or attack to the Canal, to its transit, or to neutrality.  These rights are permanent, since the Neutrality Treaty does not have a termination date.

Although Gen. Torrijos said that all modifications and amendments to the 1977 Treaties would have a plebiscite, all of them were ratified without one in 1978.

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